(11-VIII-2018)

 

Las mujeres de Bagdad,
hambrientas
comparten el pan con sus hijos.
Vacías
caminan por la calle de la mano de un muerto.
Con los destellos de la ciudad caída
esculpen palacios en la mirada de sus niños.
Más de mil noches llorarán sin apagar el fuego
más de mil noches sus hijos despertarán sacudidos
–           [por el miedo
y un día la muerte caerá madura, más estruendosa
–           [que las bombas.
Fue inútil esconderlos en palacios de humo,
su nombre siempre estuvo entre los muertos.

María Luisa Iglesias
Atardacer del séptimo día
Instituto Cultural del
Estado de Durango
Durango, 2005

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