Tres poemas (15-VIII-2018)

 

1
Sí, tú eras
la promesa de dicha,
de fusión y destino,
de integración completa;
insinuación ardiente;
anticipo del hombre
cabal hacia su triunfo.
Eras amor. Belleza.
–           Temía a la realidad que fuera a darme
una sombra tan sólo de lo que eras.

2
Y fuiste como el vértigo.
Un derrumbe de sueños, espanto del abismo
en que se hundió mi voz nostálgica de alturas.
Al temor de perderme entre tus brazos
creció el amor nutrido por la angustia.
–           De pronto me lanzabas hacia fuera,
hacia el choque continuo con los seres,
con las inesperadas realidades, ciega.
Tu recuerdo triunfaba de mis dudas
con un valor de cuerpo sin ausencia.
Era otoño, tristeza, hojas secas y muerte
y azar contradictorio me daba vida nueva.

3
Aquella vez, mis besos
se prendieron como húmedas orquídeas
al árbol siempre vivo de tu cuerpo.
–           Mito de luz tus ojos me llevaban
al oscuro dolor de tus orígenes,
a la prevista angustia de tu alma.
–           En el abrazo que la noche encubre
robaron al silencio los espíritus
el misterio del tiempo que no huye.
–           Y amor, en que viajamos en un vuelo sin alas,
cerró a la soledad el cauce rígido
por donde antes corrieran las palabras.

Carmen Toscano (1910-1988)
Rueca. Otoño
Año I – Vol. I México, 1941

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