Décimas (1°-VIII-2018)

 

Este vivir no es vivir
es sólo la facultad
de comprender, prescindir
y estar preso en libertad
vivo a distancia de ti
porque tu vida es distante,
pero de instante en instante
te vivo dentro de mí
vivir así, de esta suerte,
es vivir muerte tras muerte.

Este vivir sí es vivir
es recobrar el destino
y abandonar el camino
que conduce al no existir
entendí la gran verdad:
que el esfuerzo de olvidar
es la acción de recordar
lo en el corazón clavado
y como no te he olvidado
no te puedo recordar.

Josefina Vicens (1911-1988)
Un vacío siempre lleno
Maricruz Castro y Aline Pettersson
(editoras)
Conaculta / Tecnológico de Monterrey, 2006

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Transparente (31-VII-2018)

 

Ciego, tu sol de hollín sólo entreoye las cosas opacas,
como el sordo el trueno ante el relámpago.
–           Matar el tiempo que te mata,
vivir el tiempo que te vive.
–           El río se desnuda.
Perpetuo renacer
que no termina nunca
en su muerte perpetua.
–           ¿Vive el río su corriente
o su corriente lo vive?
Su corriente es el tiempo.
El río no existe.
–           Vida, anomalía de la muerte.
No pasa el tiempo. Pasa nuestro sueño.
De pronto, lo ves todo.
Porque todo es transparente.
–           Qué extraño que los vivos estén vivos.
Qué extraño que los muertos estén muertos.
¡Ubicua soledad súbita siempre!
–           Por las cosas opacas
sabes las transparentes.
–           De la muerte sonámbulos.
Muy pronto despertamos.
–           Nos sueña el tiempo.
El río no existe. Sólo, su muerte.
–           El agua, elemental.
La pena, capital.

Luis Cardoza y Aragón (1901-1992)
Poesías completas, y algunas prosas
Fondo de Cultura Económica, México, 1977

Fabulatoria (30-VII-2018)

 

Me he tragado el cielo por mí misma
desde su luz reveladora
y me siento tan pobre
como aquél que ha encontrado lo que busca
mis pasos van al sur donde las alas
llevando el invierno en sus rodillas
ahora tomo conciencia de este hoyo
en que he ido creciendo
porque he recorrido del cuerpo
sus aristas
he ido doblando su artificio
hasta llegar al punto que lo engendra
y he visto allí la noche echada
–           mansa como una bestia
—                     inventándose en murmullos

—                     Somos peces sobre la noche larga
—                     abajo y arriba somos peces
—                     arriba y abajo somos agua.

Lidia Acevedo
Condominio de poetas. Poemas
de veinte autores
Saúl Rosales (compilador)
Ayuntamiento de Torreón 2000-2002
Dirección Municipal de Cultura
Editorial del Norte Mexicano, Torreón, 2000

Elegía (29-VII-2018)

 

Humilde huerto mío,
testigo de mis desdichas y mis penas;
al llegar el invierno adusto y frío,
–           cayeron, ¡ay! marchitas
tus hojas y tus blancas azucenas;
y no cual antes, con mi plectro humilde,
contemplando la nieve que te cubre,
podré cantar mi gloria y mis amores
–           mientras viene de nuevo
la estación de las aves y las flores.
–           ¿Cómo esperar cantando
tu follaje, tus rosas, tus matices,
y el sonoro murmurio de tus fuentes,
si del otoño en el postrero día
con las últimas luces de la tarde
huyó también la luz de mi alegría?…
–           Sin aliento, sin fe, sin esperanza,
mientras de hojas y flores te reviste
al llegar otra vez la primavera,
–           indiferente y triste
–           veré romperse el hielo
que aprisiona las linfas del riachuelo.
–           Y cuando de tus aves,
de la brisa fugaz entre los giros
vuelva a escuchar el melodioso canto,
–           prorrumpirá mi llanto…
Tus auras poblaré con mis suspiros.

Gustavo Adolfo Baz (1852-1904)
El Parnaso mexicano (los trovadores de México)
Maucci Hermanos, México – Buenos Aires, 1905
José López Rodríguez, Habana

Non serviam (28-VII-2018)

 

No tengo intención de tener un hijo.
De verlo crecer en esas tardes en que nada espero.
No tengo frases para amarlo
cuando me pregunte a dónde voy
o de dónde vengo tan cansado.
No tengo una mujer con suficiente alevosía, (
Inocencia o amor para darme ese hijo.
Tampoco la he buscado.
–           Por eso no lo tengo.
No tengo dinero ni paciencia para su tos,
para sus preguntas, vacunas, calificaciones,
su primitiva maldad, sus diminutas catástrofes.
Pero sobre todo no tengo corazón
para heredarle la tristeza
que madurará en sus ojos
cuando su alma abra las velas.

Jorge Fernández Granados (1965)
Si en otro mundo todavía. Antología personal
Almadía, México, 2012

Regreso (27-VII-2018)

 

Y el mar, el mar, muy lejos…
–          Cuando regreses, el mar irá dentro de ti…
–          Cuando regreses, oh, cuando regreses…
–          Y cerca, el núcleo del dolor,
La carne donde se genera
Y bien poco le importa,
Pues otra es la carne que lo sufre,
No la suya.
–          Y el mar, abajo siempre el mar…
–          La noche nos ha dado lo oscuro
Para que la miremos bien:
Come de nuestra carne
Que liberará nuestros secretos,
Y altos los vuelve, inmóviles los mástiles.
–           Al pie, la extraña historia,
Al pie, frente a la mar lusa,
De esos reyes navegantes,
La mar que si se aleja ya no vuelve.
Oíd cómo vos canta,
Pero no es de sirena ni cosa parecida
Esa canción, así extranjera.

Francisco Cervantes (1938-2005)
Heridas que se alternan
Fondo de Cultura Económica,
México, 1985

Un eterno minuto de silencio (26-VII-2018)

 

a las etnias americanas
12 de octubre de 1992

Vivo en cada minuto deste día
la silenciosa eternidad del duelo
con que los cinco siglos, en su vuelo,
llagas dejaron de disarmonía.
–           Indios ayunos de ínfimo consuelo:
matanzas, violaciones a porfía,
despojo, destrucción, palabra impía,
el fuego que cautiva cielo y suelo.
–           Los códices quemados, la alegría
que con sangre se ahoga, el negro velo
que cubrió su futuro, la cruel vía
–           de la enajenación del sabio abuelo,
la muerte de la lengua que ofrecía
con tierno amor la madre… ¡Desconsuelo!

Carlo Antonio Castro (1927-2010)
Máscara invisible. Sonetos inesperados
Instituto Veracruzano de la Cultura,
Veracruz, Veracruz, 2001