Nocturno (15-VI-2018)

 

¡Oh mar sin olas conocidas,
sin “estaciones” de parada
agua y luna, no más noches y noches!
–           …Me acuerdo de la tierra,
que, ajena, era de uno,
al pasarla en la noche de los trenes,
por los lugares mismos y a las horas
de otros años…
–           –¡Madre lejana,
tierra dormida,
de brazos firmes y constantes,
de igual regazo quieto,
–tumba de vida eterna
con el mismo ornamento renovado–;
tierra madre, que siempre
aguardas en tu sola
verdad el mirar triste
de los errantes ojos!
–           …Me acuerdo de la tierra
–los olivares a la madrugada–
firme frente a la luna
blanca, rosada o amarilla,
esperando retornos y retornos
de los que, sin ser suyos ni sus dueños,
la amaron y la amaron…

Juan Ramón Jiménez (1881-1958)
Diario de un poeta recién casado
Editorial Labor, Barcelona, 1970

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