(10-VI-2018)

 

–Pobre país que tiene todavía que aceptar bandidos, asesinos, sinvergüenzas en esfuerzos positivos de interés nacional y concederles hasta puestos de dirección, de elección, para sobrellevarlos, para neutralizarlos, para aprovecharlos, cuántas veces ha sido regidor y diputado este talamontes, y cuántas veces el Gobierno ha tenido que depositar confianza y convertir en sus agentes a cada una de las fieras que nos rodean, que a estas horas, sin dormir, maquinarán el modo de aprovecharme y liquidarme, para alzarse con el santo y la limosna, para seguir siendo los amos indiscutibles que frenan el progreso del país en la medida de su personal enriquecimiento, y sobre todo, de su voluntad incontrastable […]; esa cara del famoso Sotero Castillo y ese cinismo risueño del Tuerto terrible; se sientan, alrededor de mí, como en torno de un conejillo; aventura atractiva junto al mar; mucho diera por compartirla mi amigo Diego Laínez, argumentista; mi amigo Diego Laínez y tantos otros que inventan a México desde sus oficinas, en sus conversaciones de café; mi amigo Diego Laínez ahora absorbido por la conquista de una esquiva casquivana; ese mundo brillante y falso en que ahora resplandece Claudia Capuleto, como antes, mucho antes, la Manzoni, la Aguglia, la Bernhardt; mundo vertical que baja a los más bajos barrios y se extiende horizontal hacia todos los apetitos; el mundo de los ideólogos y de los arbitristas, en teatros y recepciones; acá, acá la fuerza, la verdad soterrada en violencia y abusos; pero al fin la verdad y el porvenir; buen provecho les haría conocer este submundo en que como allá las fieras se disfrazan de ovejas; pero la naturaleza late con acordes imponentes, y jadea en espera de hombres que luchen y la desembaracen de fieras […]; después de todo ¿pudieron ser de otro modo los conquistadores? No serán alegadores de café que componen el mundo en tres patadas quienes puedan venir a estas tierras; eran así los conquistadores y de ellos se valieron los reyes; ladrones, asesinos, sinvergüenzas; rico país que puede contar con esta gente y lanzarla al futuro; aquéllos también hablaban de alzarse con la tierra, y lo que hicieron fue labrarla para su Rey y Señor; pobre país el que no sepa aprovechar la fuerza primitiva de los desalmados y meterlos en cintura.

Agustín Yáñez (1904-1980)
La tierra pródiga
Fondo de Cultura Económica, México, 1960

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Un comentario sobre “(10-VI-2018)

  1. Me encanto como en tan pocas palabras se dice tanto que cala tan hondo. Pobre mi gente mexicana y tan rica mi tierra que ha sido saqueada desde los conquistadores sin embargo nos sigue brindando riquezas: en espera de grandes hombres que marquen la diferencia. Despierta México Despierta.

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