De “Caja balsámica de alabastro” (23-V-2018)

 

[…] Tanto en la actualidad como en la antigüedad de nuestra literatura, nunca se ha logrado sostener un poema exclusivamente basado en las emociones. Éste tiene que ser conducido por un intelecto poderoso, que sepa no dejarse dominar por sentimientos demasiado personales. Una vez en estos terrenos, muchas e inagotables son las indagatorias, las maneras de decir; y eso sí dependerá de cada quien.
–          Si tuviéramos que marcar la diferencia –haciendo alarde de sumo atrevimiento– entre poesía femenina y masculina, uno de los asuntos que llaman la atención es el modus operandi. En general, la masculina parte de la observación del mundo, para hallarlo reflejado, más tarde y más adelante, en el interior individual. La femenina procede al revés: surge de la observación de sí misma, para encontrar su espejo en el mundo después. […]

Pura López Colomé (1952)
Prólogo a Reposo del silencio, de
Alejandra Atala
Editorial Porrúa, México, 2008

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