Escribo de madrugada (26-IV-2018)

 

Escribo de madrugada,
cuando todos duermen,
a una hora que no siento
y todas las luces se apagan.
–          Lo hago de la mano
de una misteriosa quimera,
que en el susurrar del tiempo
me dicta lo que nunca ocurre
en mi velado pensamiento.
–          Y con mi duende evoco aquellos paisajes
que, con lápices, iluminé de niño,
obsesiones, que, ya sin coraje,
invariablemente recuerdo y repito.
–          Un mar azul que inventó el color,
la esperanza, la poesía y el amor,
planicies llenas de viñas y olivos,
montes cubiertos de luz y de olor
y valles surcados por caudalosos ríos.
¿Cómo dibujar hoy aquellos espacios
perdidos entre la bruma del olvido?
¿Qué me decían esos campos
que me acompañaban de niño?
–          Todo se perdió en un abismo.
Duró un instante
como la jacaranda en flor,
ya nadie ha sido lo de entonces,
ni mis sueños, ni mis lápices,
ni el color.

Vicente Guarner (1893-1981)
Palabras de ausencia
Ardiente Paciencia, México, 2011

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