19 (16-IV-2018)

Vivo a merced,
como estas líneas,
contra el tiempo,
como el fantasma
que las lea.
–         Te miro
caminar desnuda
por el cuarto
y permanezco inmóvil,
como encantado
ante el despliegue
de una danza ancestral.
–         Todo es presagio:
tiempo oscuro,
oleaje lento,
viento enérgico
y tibio.
–           Y tu cuerpo
es el alma de un prodigio
inminente:
agua dormida
que arderás, humo
en le noche del comienzo.

Eduardo Hurtado (1950)
Ocurre todavía
Fondo de Cultura Económica, México, 2016

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