De reojo (14-II-2018)

 

Alguien, alguna vez,
te ha visto de reojo.
Alguien, hace un minuto, ahora mismo,
te olió, te oyó acercarte,
advirtió en tu silueta
que una promesa se cumplía,
dio nombre con tu cuerpo
a otro cuerpo que sólo imaginaba
y renunció a mirarte por más tiempo:
renunció a ti, se abandonó a sí mismo,
miró sencillamente hacia otra parte.
–        Alguien, sin que lo hayas notado.
Alguien, un solo par de ojos,
en un solo momento
de su vida y la tuya,
de la tuya y la mía.
–        Dedos que no van a rozarte.
Labios que no dirán tu nombre.

Luis Vicente de Aguinaga (1971)
Qué fue de mío
Mantis Editores, Guadalajara, 2017

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