A medias (1°-II-2018)

 

Me dolía aquella puerta
cerrada o abierta,
de día o de noche.
–         Y ni siquiera me dolía entera.
–         Me dolía
como si yo fuera ella, arrastrando un pie
por la calle;
como si estuviera así puesta
sin perilla,
sin candado,
sin aldaba ni argolla;
sólo un clavo doblado para detenerla.
–         Me dolía en mi cuerpo
el hachazo de su vientre
puerta de madera casi fresca,
que así cumplía,
en aquel pueblo sin ladrones.

Alba Brenda Méndez Estrada

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s