(14-I-2018)

 

Mas el gozo se observa de tus ojos,
tan plácido y augusto,
que todo amor que ciñe y toca
ese tierno laurel de tu mirada
se viste el alma de hermosura,
y en ósculos de soles de tu cielo
se anega el alma de perfume.
No hay brillo igual como tu brillo,
desnudo amor, amor de todo,
amor de tierra y agua,
de fronda y viento,
de verso y de palabra.
Amor que busco por tu sombra misma
desde siglos atrás,
mucho antes de nacer,
cuando era nadie y nada.
En ti me gozo, amor,
y canta mi alegría…
Te busco en la mañana
sonora de mi carne,
y en el árbol callado de mi alma.
Mi voz se adelgaza como viento
para rozar tu oído,
y se hace lirio blanco
para besar tu cuerpo.
Sueña tenerte asido de la mano
y cantar aleluyas en tu nombre.
Divino amor, ¡amor de todo!
Sueña estar regalada
en la diestra de tu arca,
confundida en tu aliento,
abrazada a tu friso sempiterno,
en ese clamor de salmo y llaga.

José Cárdenas Peña

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