Los trenes (23-XII-2017)

Puedo oír el lejano silbato de los trenes
que reproducen música adecuada
para entrar en las cálidas cavernas
donde el sueño escondido nos espera.
         Es que los trenes que a medianoche parten
con destino hacia todas las ciudades del mundo
generalmente van sobrecargados
de ilusiones, pesares y suspiros.
         El traqueteo de las ruedas sobre la línea férrea
como que invita al sueño y al reposo discreto;
es algo así como una espada dulce que penetra
poco a poco en el pecho hasta llegar a fondo.
         Y cuando menos se siente o no se siente,
se siente que navegas por ríos subterráneos
que se van lentamente iluminando
y puedes conversar con otros pasajeros
como son los demonios y las brujas,
como son las quimeras y los ángeles.

Otto-Raúl González

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