Última crónica (20-XI-2017)

Luego que salió la luz
llegamos a la península más lejana
con arcabuces, caballos sudorosos,
muchas ganas de tendernos en la arena
o en mujer si hubiera alguna.
Pero no hallamos rastro
antes de que se pusiera el sol.
El combate duró toda la noche
y como fue lluviosa
se mojó la pólvora y el ánimo
y en el amanecer
nos vimos diezmados por toda parte.
Pudimos hacer brecha hasta estos tiempos
y desde aquí contemplamos
cómo el estiércol ha cubierto el país:
estas ciudades llenas de jardines,
de pájaros de plumas en las que nunca se ponía el sol.

José Manuel Pintado

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