De “Ficticia” (17-X-2017)

IV
El cielo está en mis ojos,
es un cansancio caído de la pluma de Dios
y sus volúmenes, el exterminio de un labrador
y la dura nota de una tierra sin consuelo, 
frágil ante el silencio de los hijos y los hijos.
El cielo cae del cielo al aire
en la serenidad de un monte comprometido
con el lento grito de sus cardos,
es el vuelo contraído desde la niñez con un tordo
retirado a la soledad de un aeroplano.
Yo vine aquí para soñar que el mundo
era uno y era todo y que en su voz se filtran
los sonidos que se prueban en lo oscuro.
         Puedo golpear el mundo con mi fuerza,
puedo liar contra la sinrazón del pensamiento,
puedo lamer la sangre
de una estatua rota en un baldío de niebla,
puedo sentir mis piernas y mis brazos
en mi ciudad de fuego levantada en armas,
congelada en el sueño del amanecer.
         Puedo creer que hay una página
que no está escrita por Dios
y sus filibusteros.
Es una página mía en el libro de nadie.
         Es una hoja de árbol que respira
como una escama muerta.
Es una oración para decirla en el descenso,
Apremio de mi voz, hija de Minerva,
última de mi especie,
ahora puedo concluir esta vida intolerable
esta vida de sal que huele a estanque seco.
Puedo pintar en esa hoja blanca
el nombre que he olvidado,
con el temor y el miedo
de haber visto una carnicería ajena
con los ojos de un sepulturero. Sé que puedo.
         Habré de iluminarme con una lágrima negra.

María Baranda

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s