Soneto XX (3-X-2017)

Para Maite Villalobos

Tiempos atrás, las piedras andaban entre nosotros;
hablaban del fatigoso traslado de sus cuerpos;
pedían ayuda, necesitaban más aire y más fuerza,
pero ¿quién podía comprender la lengua de una piedra?
         Hubo años en que el viento era la voz de cada gente,
y movía sábanas y camisas en los tendederos,
y golpeaba las ventanas para el despertar de la casa,
y besaba a las muchachas bienamadas en la oreja.
         Más allá de la sombra de las luces que se fueron,
hay pájaros que regresan empujados por su canto,
y los peces maltratan el temblor del agua donde beben.
         Los almanaques en aquella pared se van secando,
las escobas trabajan, tu sudor de amor ya se borró,
y el hombre ordena otra vez su patria de palabras.

Saúl Ibargoyen

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