El canto y el vuelo (27-VI-2017)

Un poema es como un pájaro:
su ala derecha es la imagen,
su ala izquierda es la música,
y su cuerpo es el lenguaje.
         Un pájaro de palabras
para el alma y para el cuerpo:
su ala derecha, el espacio,
y su ala izquierda, el tiempo.
         Pero la poesía no es la imagen
ni la música ni el lenguaje;
la poesía es el canto…
La poesía es el vuelo.

Alberto Blanco

Discurso sobre los cangrejos (25-VI-2017)

En la costa se afirma que los cangrejos
son animales hechizados
y seres incapaces de volverse
a contemplar sus pasos.
         De las tercas mareas aprendieron
la virtud del repliegue, el ocultarse
entre rocas y limo.
         Caminantes oblicuos,
en la tenacidad de sus dos pinzas
sujetan el vacío que penetran
sus ojillos feroces como cuernos.
         Nómadas en el fango y habitantes
en dos exilios
extranjeros
ante los pobladores de las aguas
y ante los animales de la tierra.
         Trepadores nocturnos,
Armaduras errantes,
hoscos, eternamente fugitivos,
siempre rehúyen la inmortalidad
en imposibles círculos cuadrados.
         Su frágil caparazón
incita al quebrantamiento,
al pisoteo…
         (Hércules vengó así la mordedura
y Juno que lo envió en misión suicida
para retribuirlo situó a Cáncer
entre los doce signos del Zodíaco
a fin de que sus patas y tenazas
encaminen al sol por el verano,
el tiempo en que germinan las semillas.)
         Ignoro en cuál momento dio su nombre
a ese mal que es sinónimo de muerte.
Aún al terminar el siglo veinte
permanece invencible
–y basta su mención para que el miedo
cruce el rostro de todos los presentes–.

José Emilio Pacheco

De El tuyo, el mismo (24-VI-2017)

XXV
Para Rodolfo Marcos

Hay una mujer sobre esta acera suspirando de amor.
Un hombre camina por el otro sendero de la calle
Colmado por el deseo.
No se conocen.
Paciente doncella, la luna
pasea por el firmamento.
         En las luces extintas de las ventanas,
en los cuartos luminosos de los hoteles,
incontables encuentros corporales y el Amor
consuman su obra de gritos y silencios.
         A poca distancia del balcón que me sostiene,
un hombre sucio, aparentemente viejo,
quizá alcohólico,
permite que la muerte lo trabaje.
         Mi mujer duerme,
mi hijo juega con las formas de sus sueños
y un murmullo
nace en el lejano condominio de allá enfrente.
         Enciendo un cigarrillo con la mera intención de que mi rostro
iluminado por la resplandeciente brasa
pase lista en la ignorada línea
–si la escribe–
de algún ingenuo constructor de versos.

Bernardo Ruiz

Mapas de humedad (23-VI-2017)

En la penumbra lunar de la ventana
sobre las paredes blancas de cal,
dibujo.
         Los ángeles olvidaron aquí su sombra,
su íntimo demonio.
¿Qué imanes los ubican?
Viajeros en su mapa de humedad.      
         Rabat está siempre iluminado de jazmines
pero es el sueño más oscuro,
un vuelo equivocado
                               alas sobre los ojos.

Marianne Toussaint

De “Elementos para un poema” (22-VI-2017)

IV
Un poeta anónimo del siglo XVIII dejó dicho en el colofón de un libro que nunca dio a la imprenta: “No me siento culpable de escribir con falta, una coma mal puesta o la omisión de un acento no me importan. Mis instrumentos de escritura no son finos para evitar la codicia del coleccionista o el bibliotecario. Mis libros están hechos para oxidarse, para regresar a la ceniza”. Con esto, tal vez, quiso decir que la trascendencia es un engaño, que la muerte y el olvido son inevitables, todo lleva a la orilla que bordea el abismo, la ruina y el desastre.

Norberto de la Torre

Después de Marcial una prostituta se lamenta (21-VI-2017)

El juego de mis manos,
las caricias de mi lengua
en tus velludas piernas, oh testículos.
Cabalgar en la selvática noche
sentada sobre tu erecto pene.
¿Por qué no enmudeciste, Marcial?
Dos monedas de oro no bastan.
Tus versos me encadenan.
Antes dos, cinco monedas hacían seguro
mi andar sobre el puente.
Hoy, no hay pago posible
que me devuelva mi altivez.

Minerva Margarita Villarreal